viernes, 5 de noviembre de 2010

APORTES PARA LA LOCALIDAD DE MAQUINISTA SAVIO.



PARTE II.-  Parada Maquinista Savio - Antecedentes de su creación - Gestiones de la ex Comisión Vecinal - El nombre de la Parada - Inauguración Oficial. Definición de instalaciones - Estadística mensual de boletos vendidos - Como eran y quedaron los límites de Garín al formarse el partido de Escobar. Creación de la localidad de Maquinista Savio. Situación geográfica. Distancias. Ubicación de las poblaciones, vías de acceso, extensión - Cuestionamiento a la ordenanza por la cual se creo la Delegación Maquinista Savio - Ordenanza creación Delegación Municipal Maquinista Savio - Ordenanza y Decreto Escudo Municipal de Maquinista Savio.

                                       

La Parada Maquinista Savio es la más moderna del ramal Victoria-Capilla del Señor. Se encuentra ubicada en el kilómetro 48, entre las estaciones Garín y Matheu, dentro del partido de Escobar. La distancia real desde Retiro es de 48, 376, 35 km.  

 

Han pasado ya casi 38 años desde su creación, que llevó implícita la formación de un nuevo pueblo que tomó su nombre. Su desarrollo y progreso en tan poco tiempo la ha convertido en una grande y pujante localidad, con perspectivas no muy lejanas para consolidarla en ciudad. Lamentablemente la competencia ejercida sobre su jurisdicción por dos municipios distintos, Pilar y Escobar, hicieron de ella un hecho único e insólito, dividiéndola por medio de una frontera.

 

Las gestiones para la realización de un "paradero, apeadero o de una estación" en el kilómetro 48 comenzaron por año 1940, cuando un grupo de vecinos propietarios del cuartel 9º del Pilar iniciaron tratativas con la empresa ferroviaria dando origen al expediente Nº 012478/40. En ese entonces se pedía la detención en el lugar del tren lechero el cual además llevaba un vagón de pasajeros y corría en una hora apropiada para quienes debían viajar a la ciudad de Buenos Aires.

 

No obstante tener una resolución favorable de la Dirección General de Ferrocarriles, el trámite no prosperó. Pasaron los años, grandes extensiones de campos fueron parcelados y loteados, atrayendo a muchas personas que de distintos puntos del país eligieron el lugar para construir su vivienda.



Así comenzaron a crecer los barrios Alta Vista. El Jabalí, San Jorge, Los Ñanduces, Green Hill, Los Cachorros, Maryvón, El Chajá, Highland Park, Alto Alegre, La Providencia, San José, El Ombú, y otros. Teniendo en cuenta los propósitos fundamentales que inspiraba el Segundo Plan Quinquenal impulsado por el gobierno justicialista, en fecha 18 de enero de 1954 los vecinos reiteraron el viejo petitorio ante el Ministro de Transportes de la Nación, ing. D. Juan E. Maggi, con la firma de 207 pobladores y representados, esta vez, por el doctor Adolfo Luis Picasso, de profesión abogado y propietario de una finca en la zona.

En la nota presentada se citaban los beneficios que traería para el lugar la instalación de una estación. Los motivos principales eran:

 

- La concurrencia a las escuelas primarias y secundarias de los numerosos niños en edad escolar que se veían privados de hacerlo por falta de medios adecuados de comunicación con los centros urbanos.

                                                                        

- Que los numerosos adquirentes de lotes de los diversos barrios y demás propietarios pudieran proceder a edificar sus viviendas permanentes con la seguridad de viajar en forma cómoda y rápida a los centros fabriles y comerciales, para atender sus ocupaciones y necesidades habituales, lo cual no podía realizarse por falta de medios de transporte.
 

- El traslado de los productos de granja, especialmente leche, aves, huevos, por cuanto las estaciones más próximas, Garín se hallaba a 3.766 m., y Matheu 5.834 m., distancias tomadas desde el paso a nivel de la ruta Nº 2014 (hoy Nº 26).
 

- La coordinación con el transporte de pasajeros y cargas, ya que al encontrarse el sitio indicado para la "parada-estación" en un punto estratégico equidistante entre Garín y Matheu y en el cruce de una ruta provincial pavimentada, que se unía con las rutas nacionales 8 y 9, facilitaría enormemente el desplazamiento hacía los distintos extremos del radio que habitaban, combinando con otros medios de locomoción tales como la línea de colectivos Nº 203, que efectuaba su recorrido entre San Fernando y Pilar, sin perjuicio de los servicios que prestaban los coches de alquiler y otros recursos.


 En resumen, las razones invocadas eran una sentida necesidad de la zona e interpretaba un anhelo colectivo en beneficio general, tanto para la población como para la comunidad, siendo por otra parte muy reducido el costo que devengaría su construcción, además ya se contaba con un guardabarrera permanente en la intersección precisada, con su casilla respectiva y casa-habitación.


 Canalizado en el más alto nivel de la administración de los transportes del país, este pedido obligó a las autoridades de la empresa ferroviaria a llamar a las partes para lograr un entendimiento. El 31 de marzo de 1954, un parte interno elaborado por el ing. Jorge F. Nichum y D. Rafael Di Campli, de los distritos Pergamino y Buenos Aires, comunicaban a sus superiores el resultado de una reunión mantenida en el km. 48 con el doctor Picasso. Otras averiguaciones le fueron encomendadas a la división Vigilancia y Prevención.


 Las diligencias practicadas por estas áreas, una vez analizadas por el administrador general del ferrocarril Mitre, fueron condensadas en un informe elevado a la Presidencia Nacional de Transportes el 10 de diciembre de 1954. El escrito decía textualmente: "Cumplo en remitir a Ud., un petitorio presentado al Sr. Ministro de Transportes de la Nación por el Sr. Adolfo L. Picasso y suscripto por un núcleo de vecinos de la zona, registrado bajo el Nº 20.608, solicitando la construcción de una Parada a la altura del km. 48, entre las estaciones Garín y Matheu.


 Estudiado el asunto por los organismos competentes del ferrocarril, se ha constatado que en el punto de que se trata existe un pueblo nuevo en formación a consecuencia de haberse efectuado loteo de tierras y si bien el número de viviendas construidas no es en la actualidad como para interesar al ferrocarril bajo el aspecto económico, debe admitirse que por tratarse de una zona que presenta todas las características necesarias para la radicación fija, de estar servida por medio de transportes adecuados contribuiría al aumento de la población, pues la paralización de las construcciones se debe a la falta de esos medios, pero si se construyera la parada no hay duda de que tomaría el impulso que es lógico presumir.


 Por el lugar atraviesa la ruta provincial pavimentada Nº 2014, que empalma las nacionales 8 y 9, con acceso a las poblaciones de Ingeniero Maschwitz y Del Viso, esta última del F. C. N. G. Belgrano. Cuenta con el servicio que proporciona la empresa Independencia, cuyos vehículos circulan entre San Fernando y Luján, pasando por este lugar a las 08:00, 11:00 y 16:00 horas aproximadamente, en dirección a Luján, y a las 11:00, 14:00 y 19:00 horas en el viaje de regreso.

                                                         



En una reunión llevada a cabo con el nombrado Dr. Picasso, se convino, en principio, que de aprobarse el proyecto la parada sería construida y costeada exclusivamente por aquel y otros contribuyentes, bajo la supervisión y entera satisfacción del ferrocarril, emplazándola en el km. 48, lado sur, entre los palos 2 y 3.


Además, de concretarse el proyecto de que se trata, la empresa se reservaría el derecho de hacer construir la parada con las comodidades que corresponde a una estación moderna, no solo para satisfacer las necesidades, sino para evitar que después de habilitada los vecinos reclamen al ferrocarril la ejecución de mejoras por falta de previsión.

 

Como los recurrentes se harían cargo por su exclusiva cuenta de la construcción de la precitada parada, el ferrocarril no incurriría en gasto, beneficiándose con la instalación, que probablemente tendría que afrontar en un futuro no lejano si se formara allí una densa población que habría de servir.


El Dr. Picasso, también hará gestiones con los demás propietarios, para ceder al ferrocarril una lonja de terreno de figura rectangular, cuyas medidas cubran una superficie de 50 m. de ancho por 700 m. de largo costeando la vía, para ser destinado en un futuro a playa de cargas o para otra función que la administración pueda considerar necesaria para su explotación.


Esta Administración General se permite significar, que no habiendo inconveniente bajo el punto de vista técnico en llevar a cabo esta obra como medida de fomento, y teniendo en cuenta que la habilitación de la parada proyectada facilitaría el acceso a la capital de los residentes de la zona, con el consiguiente ingreso para el ferrocarril, como también recibiría en cesión un terreno que sin duda en un futuro aumentaría el tráfico de cargas, se estima que podría accederse a lo solicitado, haciendo notar que los servicios se implantarán y acrecentarán de acuerdo con la densidad de población que se radique en la zona.


Frente a lo dispuesto por el Ministerio de Transportes en la resolución Nº 796/52 de fecha 28 de marzo de 1952, en la cual ordena a las empresas ferroviarias que en los casos de gestiones que se relacionan con la construcción y/o habilitación de "paradas", las actuaciones deben ser elevadas para resolución de ese Ministerio, esta Administración General cumpliendo con dicho requisito somete a consideración este asunto, remitiendo, al mismo tiempo, el informe producido por Vigilancia y Prevención, por el que podrá advertirse que en el lugar no quedan loteos importantes que realizar y la financiación del gasto que demande la construcción de la parada se efectuaría entre el vecindario".


Los terrenos adyacentes a la vía férrea pertenecían, entre otros, a Juana Beliera, Justo Beliera, Félix Honorio Beliera y Agustín Beliera, quienes los habían heredado de sus padres Pedro Pablo Beliera y María de la Cruz Maderna, integrantes éstos de una familia que junto a otros parientes poseían el dominio de la tierras que hoy conforman en su extensión la localidad de Maquinista Savio, campos éstos que en su momento fueron utilizados para crianza y pastoreo de animales vacunos y lanares, labranza y otras actividades rurales. Con el correr del tiempo, diversas sucesiones y transferencias, trasladaron los derechos de estos predios a terceros, principalmente a sociedades y compañías inmobiliarias, entre ellas; Alta Vista, Kanmar, Peña y Pavlovski, Justo y Simeriglio, Kilómetro 48, Askaba, que luego de efectuar los trazados correspondientes dieron vida a los barrios. El primer loteo del que se tiene conocimiento se efectuó en el año 1947 y fue el campo de don Justo Beliera, en cuyas tierras se formó el barrio "El Jabalí".





Una de las sociedades constituida el 21 de octubre de 1947 fue la denominada "Alta Vista". Esta firma tenía sus oficinas en Capital Federal y había adquirido parte de estas tierras en cinco títulos distintos. El primer loteo de aproximadamente 70 hectáreas, con afirmados internos, luz eléctrica y servicio de agua corriente, creó el barrio Alta Vista; un parque donde se edificaron inicialmente unas 15 residencias y otras se encontraban en construcción. Una segunda fracción había sido totalmente vendida y ya se hallaba poblada con casas de menor magnitud que la anterior.


Desde 1947 a 1955 D. Justo Beliera había vendido un total de 112 lotes, la inmobiliaria "Alta Vista" 53 y Da. Juana Beliera 27. Quedaban aún 230 lotes de propiedad de los nombrados para los mismos fines, los que eran promocionados por los martilleros a los interesados y su superficie llegaba a los 340.220,68 m2.



De esta forma la población comenzó a aumentar vertiginosamente; las fábricas instaladas en las cercanías reclamaban la presencia de un gran número de personas, las que debían tener su residencia lo más cerca posible del lugar de trabajo. La tierra era abundante y barata, comprar un lote en esos tiempos no era problema por las grandes facilidades de pago con que se ofrecían.


Al principio, por no contar con vehículos para trasladarse a Del Viso, Maschwitz o Escobar, las necesidades de los habitantes era abastecidas por un modesto negocio de almacén de campo situado a escasos 200 metros del paso a nivel, del costado oeste de la ruta 26. El tráfico de pasajeros era muy limitado, el único medio de transporte era un colectivo que realizaba tres viajes directos de ida y vuelta entre San Fernando y Pilar. En cambio el tránsito de rodados de carga por la ruta 26 era intenso, pues era utilizado por los camiones cisternas que abastecían de combustible a las estaciones de servicio y que hacían su recorrido desde Campana a Campo de Mayo y a la zona oeste del gran Buenos Aires; también era frecuente el paso de los camiones que transportaban hacienda a los frigoríficos de Zárate ("The Smithfield and Argentine Meat Company, Ltd", "Anglo" y "Las Palmas") y que desde la ruta 8 se dirigían a la ruta 9 para llegar a ese destino. 

                     

En el mes de junio de 1957, los moradores enviaron otro escrito al administrador general del Ferrocarril Mitre, en él reiteraban y pedían una definición a lo solicitado años antes; además ponían en su conocimiento que, como resultado de la gestión vecinal apoyada por las autoridades municipales, se había logrado crear una escuela primaria en una casilla facilitada por un vecino y se contaba con el nombramiento de las maestras, quienes debían trasladarse desde Buenos Aires por medio del ferrocarril, por carecer de otro medio de movilidad que las acercara al lugar. Por ese motivo era necesario que los trenes se detuvieran en el Km. 48, para permitir a las docentes dar clases y regresar a sus domicilios al terminar su labor en el establecimiento escolar.


Luego de algunas dilaciones de los asesores de la empresa, las máximas autoridades del Ferrocarril Mitre autorizaron por primera vez la detención de un convoy de ida y otro de vuelta en el paso a nivel de la ruta 26, para el descenso y el ascenso de los maestros. El logro fue festejado, era un precedente que pasaría de ahí en más a ser historia.


No sería esta la única decisión de las autoridades de Ferrocarriles Argentinos, en forma separa envió un cuestionario al Dr. Picasso para que contestara a la brevedad la forma como se iba a encarar la construcción de la parada, sus características y supervisión. Picasso llevó la propuesta a los vecinos, cuya mayoría eran personas de condiciones humildes, trabajadoras y sus posibilidades económicas no les permitían efectuar grandes erogaciones. Luego de mantener una reunión donde participaron todos los residentes del kilómetro 48, estos dieron cuenta al Dr. Picasso sus conclusiones.


La construcción de la estación se haría en el predio fijado mediante la donación del terreno necesario, edificando a su costo y administración la misma bajo el contralor y directivas del ferrocarril. En cuanto a los trabajos del desvió de cruzada y medios de señalización, debían ser realizados y sufragados por la empresa ferroviaria, por disponer de los elementos, materiales y equipos idóneos para ello. Esta fue la contestación de los vecinos en un informe elevado el 14 de noviembre de 1957.


La obra proyectada fue estimada en un costo aproximado de $ 750.000, presupuesto donde estaba incluida la suma de $ 500.000, que respondía al desvío de cruzada, señalamiento y telecomunicaciones que debía afrontar el ferrocarril. Esto último fue objetado por el presidente de Ferrocarriles Argentinos, quien desestimó la oferta vecinal mediante un dictamen de fecha 28 de agosto de 1958, en el cual, entre otros conceptos, opinaba: "…por no estar justificado por una necesidad pública y por la especulación con las ventas de tierras no era aconsejable por el momento habilitar un Apeadero en el Km. 48", notificando lo resuelto al Dr. Picasso por medio de la Administración General el 8 de septiembre del mismo año.

Esta determinación fue tomada a consecuencia de un informe suministrado a la presidencia, cuyo alcance llamó la atención por su reiteración en las sucesivas instancias que trataron y opinaron sobre el asunto, y en nada perjudicaba los intereses del ferrocarril. En estas consultas internas se consideraba: "…la presencia de una estación incide en el valor de las tierras, dado que es el mayor medio de transporte para movilizarse al trabajo y por lo tanto crece la demanda de lotes. En este caso por tratarse de una zona buena para la vivienda permanente es indudable que en el transcurso de poco tiempo se convertirá en un pueblo, teniendo en cuenta las posibilidades de adquirir terrenos, en especial la clase media…". Y se repetía: - "…es cosa cierta que la existencia de una estación incide en el valor de las tierras y es indudable que la habilitación del Apeadero producirá una demanda y mayor venta de lotes en la zona con la consiguiente repercusión en los precios".


No podemos negar que de llevarse adelante con el proyecto subiría el valor de las tierras, ello era previsible ante semejante progreso, pero el trasfondo de la cuestión era otro, no faltaron quienes querían sacar provecho en este asunto y por tal motivo dificultaban las tratativas. Funcionarios con propósitos deshonestos asociados con los rematadores de los lotes, tenían un acuerdo en común en las ganancias y al ver que el negocio se les escapaba de las manos producían informes desfavorables a sus superiores para entorpecer las gestiones vecinales.

 

Esta circunstancia pasajera no impidió proseguir con las tratativas. El Dr. Picasso, acompañado siempre por algunos habitantes, acudía en forma frecuente al organismo central de la empresa en el barrio de Retiro, buscando una solución satisfactoria al tan ansiado y reiterado pedido. Finalmente el 23 de julio de 1959, el Director Nacional de Ferrocarriles, ing. Julio C. Solla, dictó la resolución Nº 481/59, cuya s reflexiones y determinación reproducimos:


"Que el Apeadero proyectado ha de beneficiar a unos 1.500 pobladores de la zona. Que la carencia de otros medios de transporte que los vincule con la Capital Federal justifica la obra propuesta. Que el lugar elegido para la construcción del Apeadero no ofrece inconvenientes de carácter técnico ni operativo. Que el costo del Apeadero a construirse correrá por cuenta exclusiva de los vecinos de la zona y la obra a realizarse estará bajo la supervisión del ferrocarril. Que asimismo los propietarios de los campos linderos a la zona de vía afectada se comprometen a ceder una franja de terreno de 50 metros de frente por 700 metros de largo paralelo al ferrocarril afectado, para destinarlo a futuras ampliaciones de las instalaciones ferroviarias. Que la habilitación del Apeadero de que se trata no ha de provocar maniobras especulativas con los terrenos circundantes al punto de referencia. Que actualmente se realizan servicios ferroviarios en el citado kilómetro mediante la parada de los trenes CM, 455, 463, 465 y 477, para el traslado de personal docente de la escuela Nº 24, aprobado por expediente S.T. 6634/57. Por ello y teniendo en cuenta la recomendación favorable producida por la empresa Ferrocarriles del Estado Argentino, como así lo informado por las Direcciones de Contralor de Tráfico y Técnica y por el Departamento de Inspección, se resuelve:


Artículo 1º) Autorizase a la empresa Ferrocarriles del Estado Argentino a construir y habilitar un Apeadero en el Km. 48, sito entre las estaciones Garín y Matheu de la línea de Retiro a Pergamino del Ferrocarril General Bartolomé Mitre.

Artículo 2º) El gasto que demande la construcción de que se trata será sufragado por los vecinos de la zona y la obra supervisada por la Administración del F.C.G.B. Mitre.


Artículo 3º) La Empresa F.C. del Estado Argentino deberá comunicar oportunamente la fecha de habilitación del mismo, efectuando además las publicaciones reglamentarias y someter para su aprobación los servicios a realizar.

Artículo 4º) De forma.

 

Esta disposición concretaba una larga aspiración de la población exteriorizada en más de 20 años de gestiones y debido al gran beneficio que redundaría para el distrito en general el funcionamiento y habilitación del Apeadero, la comisión provisoria "Pro Construcción" constituida a tal efecto, convocó al vecindario, propietarios y demás usuarios, a una reunión para el domingo 11 de octubre de 1959, horas 15:00, en la casa quinta "El Sogno" que el ing. David Levín poseía sobre la ruta 26 frente a la entrada del barrio "Alta Vista". El tema a tratar consistía en componer una comisión definitiva para encarar la realización de la obra, concretar su financiación, forma de llevarla a cabo y otros detalles del caso.

A fin de contar con una masiva concurrencia se distribuyeron volantes por toda la zona. Ya se contaba con una organización que nada ni nadie torcería en el futuro y el sueño de ver cristalizado su objetivo comenzaba a cumplirse. De resultas de la asamblea la junta vecinal quedó integrada por las siguientes personas: 

Presidente: Dr. D. Adolfo Luis Picasso, Vicepresidente: D. Juan Humberto Ismael Beliera, Secretario: Ing. D. David Levín, Prosecretario: D. Pedro Nieto, Secretario de Actas: D. Francisco Serra, Tesorero: D. Pío Cippitelli, Protesorero: D. D. Horacio Russo, Vocales: D. Juan Schenk, D. Andrés Koslab, D. Juan Wyss, D. Carmelo Guerra, D. José R. Rauzy, D. Oscar Aubone, D. Oscar Beliera, D. César Peña y el Dr. D. Andrés Manuel Janer. Revisores de Cuentas: Escribano D. Carlos Martínez y D. Manuel Cheves.


 El 21 de noviembre de ese año se realiza una reunión extraordinaria con la participación de los vecinos y se aprueba reunir fondos para la construcción del Apeadero, decidiendo la mayoría de los presentes que el aporte se haría de acuerdo al volumen de la propiedad, siendo el tributo mínimo 1.000 $, pero también se consideraba contribuciones menores para aquellos de escasos recursos. Varios miembros de la comisión, por su propia voluntad, se comprometen a donar sumas mayores. 


En esta primer convocatoria se recaudó entre los presentes 94.300 pesos m/n., importe que los incentivó para acelerar el comienzo de las obras, designándose a los señores Picasso, Levín, Nieto, Beliera y Koslab, para entrevistar al ing. Fernando E. Pilar, 2º jefe del Departamento de Vía y Obra del Ferrocarril Mitre.

 

Luego de reunirse con este funcionario, restaba aún ultimar algunos detalles. Por ello en el mes de enero de 1960 cursaron una nota al Administrador del Ferrocarril Mitre, comunicando que al margen de lo ya aprobado en los planos presentados, procederían a levantar un refugio o abrigo para resguardo de los pasajeros, adjuntando el diseño del mismo. Llevaban también a su conocimiento, que los trabajos se efectuarían "por administración", aportando los vecinos el material y la mano de obra que fuera necesario bajo el contralor técnico del ferrocarril, contando con la colaboración desinteresada de profesionales del rubro, siendo uno de ellos el constructor D. Carmelo Guerra, quien facilitaba además, una mezcladora, una moledora mecánica, andamios, varias herramientas y otros implementos para ejecutar las tareas. Del mismo modo se tenía la palabra y el compromiso sin costo alguno del maestro mayor de obras D. Pío Cippitelli, para ocuparse del cuidado de los trabajos.



Todo lo recaudado para la financiación del proyecto era depositado en la cuenta corriente Nº 228, que habían abierto en la sucursal Escobar del Banco de la Provincia de Buenos Aires, a nombre de los miembros de la comisión: D. Adolfo Picasso, D. Pío Cippitelli, D. Humberto Ismael Beliera, D. Horacio Russo y D. Pedro Nieto.

 

Una de las mayores preocupaciones eran la cantidad de materiales que se necesitaban para cubrir la longitud y extensión del andén, cuyo costo había aumentado considerablemente y superaba el cálculo previsto años atrás. Justificaban ahora, que en vez de Apeadero el proyecto se aprobara bajo la categoría de Parada, con las correspondientes comodidades y anexos inherentes a la misma; un nuevo estudio de costos arrojó la suma de $ 887.500,00 m/n para concretar esta última ambición.


Solicitaban también, se les permitiera efectuar la limpieza del terreno y depositar en él ladrillos, cascotes, arena y otros materiales que ofrecían los vecinos como contribución para la obra. En el nuevo petitorio se adjuntaba un documento donde Da. Juana Beliera, Da. Celia María Portillo Beliera de Olivieri y D. Juan Humberto Ismael Beliera, en su carácter de propietarios de la fracción contigua a las vías en el km. 48, ratificaban como aporte para facilitar la realización del Apeadero, la donación al ferrocarril de una lonja de tierra de 50 metros de ancho por 700 metros de largo, comprometiéndose a ceder a título gratuito y en la proporción que a cada uno de ellos los afectara en el trazado. Dichas tierras les correspondía a los nombrados por haberlas heredado por testamento de D. Agustín Beliera Maderna, cuyo juicio sucesorio del cual eran albaceas se hallaba archivado en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 10 de la ciudad de La Plata.

Otro documento de exoneración suscripto por los titulares de la comisión cerraba los requisitos reclamados. En el mismo se comprometían a lo siguiente: 1º) Hacer los trabajos de acuerdo al plano confeccionado y a satisfacción del ingeniero que designe el ferrocarril. 2º) Asumir todas las responsabilidades que surgieran en el transcurso de las obras anticipadas a la autorización oficial, como así también las derivadas de cualquier accidente que ocurriera con motivo de los trabajos. 3º) En caso de que éstos no fueran aceptados y aprobados por el ferrocarril por no haberse realizado conforme al plano, se obligaban a dejar el terreno en las mismas condiciones como les fuera entregado. 4º) Abonar a la administración los gastos derivados de estudios, planos y demás trámites en caso de desistir de su realización.

En el mes de marzo de 1960, se efectúan varias reuniones entre las partes, la comisión acepta los presupuestos presentados por los señores Albino Boy, Norberto Bell, Carlos Orellano y Oscar Lucatelli, donde constan los trabajos de albañilería y mampostería a concretar, siendo revisados por el constructor D. Carmelo Guerra. En esos días se recibe un detalle de las conversaciones mantenidas con los representantes del ferrocarril, por parte del Dr. Picasso y el Ing. Levín, adelantando que personal especializado de la empresa se haría presente para determinar la ubicación del Apeadero a construirse.


Se adquieren 40.000 ladrillos a los hornos de Russo y de Beliera-Melo, donando el primero 4.000 y los últimos 10.000. Otra cantidad de calidad superior se trae desde la localidad de Chacabuco. Otras sumas de dinero se invierten en la compra de arena, hierros y bolsas de cal y cemento. El comisionado del municipio de Escobar, enterado de los preparativos para el inicio de la obra, promete facilitar una máquina niveladora y la pala hidráulica para alisar el terreno y rellenar la parte del andén, días más tarde ofrece también un carro y camión regador.

 

La provisión de agua era uno de los mayores inconvenientes. Al comienzo era abastecida por un señor de apellido Flint y por los hornos de Oscar Beliera y Pedro Nieto; luego se llegaría a un acuerdo con D. Andrés Koslab, quien sin descuidar las reservas del barrio Alta Vista y por estar próximo al lugar brindaría la cantidad necesaria.


Se depositan en el banco $ 124.300,00 m/n., producto de las colectas, sumando los fondos recaudados hasta ese momento $ 135.300,00 m/n. En concepto de salidas por gastos en materiales y mano de obra se llegaba a $ 97.379,00. Todos debían cooperar y por ello se visitaba a los vecinos que no habían hecho aun sus aportes para lograr tal cometido.


El lunes 25 de abril de 1960, a las 09:00, horas se dio comienzo a las obras y en los primeros días del mes de junio debido a su adelanto, la comisión evaluó la posibilidad de inaugurar el Apeadero para la fecha patria que se avecinaba en celebración al día de la bandera nacional, pidiendo a las autoridades ferroviarias que ordenaran la detención de todos los trenes locales que se dirigían hasta la estación Matheu. Lo solicitado no prosperó por diversos inconvenientes que veremos a continuación.

Uno de los factores que paralizaron imprevistamente la obra fue la falta de provisión de cemento. Una vez solucionado el abastecimiento de este material se reanudaron los trabajos y en julio de 1960 ya se había construido la pared de la plataforma en toda su longitud de 220 metros y se comenzaba con su relleno.


                                                  Comienzo de las obras de la Parada KM. 48

Otro de los impedimentos se presentó con los contratistas Orellana y Locatelli, quienes pretendían cobrar sumas adicionales por los trabajos realizados. Esta circunstancia no contemplada en el contrato, dio lugar a prescindir de los servicios de los nombrados por querer lucrar a costa de los vecinos y por expresarse en forma injuriosa contra los miembros de la comisión, quedando a cargo de la obra D. Carmelo Guerra y D. Héctor Cippitelli.



En el mes de octubre se procedió a entregar a las autoridades del ferrocarril, la documentación técnica de las obras y las constancias de haber abonado la suma de $ 8.519,00 m/n. en concepto de derechos arancelarios.


Considerando que la construcción del andén se hallaba prácticamente finalizada, se convocó a los vecinos a participar de una asamblea general para el día domingo 23 de octubre en la casa quinta del ing. Levín. Debido al mal tiempo reinante en la fecha programada se pospuso el encuentro para el día 26 de noviembre. Esta postergación servía, además, para esperar el resultado de las negociaciones mantenidas con la empresa ferroviaria, ya que algo importante se estaba gestando, pues en esos días previos, la comisión había agasajado en el domicilio del ingeniero Levín, a funcionarios del ferrocarril Mitre, estando presentes en dicho festejo los Ingenieros Pilar y Beretta y los Sres. Rodríguez, Di Campli, Varela, Bustos y Torasso.


La reunión no se llevo a cabo en la fecha prevista y se aplazó nuevamente para el 3 de diciembre, oportunidad donde se informó a los presentes lo realizado hasta el momento y se propuso hacer pública la nómina de los colaboradores, como también los aportes efectuados, gastos, renovación de los miembros de la comisión directiva y otros detalles relacionados con la prosecución y finalización de las obras. El postre fue el anuncio y la lectura de la aprobación del petitorio vecinal presentado en el mes de enero de ese año por parte del Director Nacional de Ferrocarriles, Ing. Lorenzo R. Botazzi, quien con fecha 16 de noviembre de 1960 había firmado la resolución Nº 593/60, autorizando a la empresa del Ferrocarril del Estado Argentino a construir las instalaciones fijas y necesarias y convertir en Parada con desvío de cruzada el Apeadero Km. 48, en virtud de que la conversión solicitada favorecía la implantación de un nuevo sistema de manejo y control de la operatividad y con ello se lograría un mayor beneficio a todos los usuarios, una más ajustada regularidad en la marcha de los trenes que a la vez representaría un adelanto técnico ponderable. 


Esta resolución facultaba la detención de las formaciones en el lugar a partir del 19 de diciembre del mismo año, todos los días de su circulación y según se efectuaran sus respectivas prestaciones en días hábiles, domingos o feriados, que se consideraran necesarios para el desplazamiento de los vecinos de la zona. Las tarifas, en forma momentánea y hasta tanto no se concluyeran las instalaciones autorizadas, tenían vigencia hasta y desde Garín y Matheu. De más está en decir, que luego de este logro, la asamblea ratificó todo lo actuado y la reelección de la comisión vecinal.

 

Según lo previsto quedó inaugurado el servicio de trenes de pasajeros en la flamante Parada Km. 48, el 19 de diciembre en los siguientes horarios. Salidas de Victoria: 02:00, 06:30 (no corría los domingos), 06:32 (domingos), 07:32 (domingos y feriados), 10:51, 17:02 (días hábiles), 17:38 (días hábiles), 19:00 (días hábiles), 19:10 (domingos y feriados), 20.01 (días hábiles), 20:15. Regresos. Salida de Parada Km. 48: 03:45, 06:23 (días hábiles), 07:59 (no corría los domingos), 08:31 (domingos), 12:44 (días hábiles), 11:05, 15:56 (no corría los domingos), 17:57, 18:51 (días hábiles), 20:46 (días feriados) y 20:46 (domingos).

 

El delegado municipal de Tortuguitas D. Osvaldo Medina y el secretario ejecutivo del gobierno de la provincia de Buenos Aires, visitan el lugar en el mes de febrero de 1961. Mantienen una reunión con la comisión vecinal y como resultado del petitorio de estos últimos, interceden en las gestiones ante el Director de Agua y Energía para dotar del servicio eléctrico a la Parada ferroviaria.


 Desde Vialidad de la delegación Del Viso, envían una máquina niveladora para esparcir la carbonilla enviada por ferrocarriles hasta estación Garín y desde ahí transportada por cuenta de la comisión al Km. 48. Se cursan notas al intendente de Escobar solicitando se gestione la luz eléctrica para el sector comprendido desde el barrio Alta Vista hasta el límite con el partido del Pilar, incluyendo la parada ferroviaria y la ruta 26.

La fracción lindera del lado izquierdo del andén, en toda su extensión, queda afectada a un plan de urbanización. Se colocan las primeras plantas en los costados de las plataforma a una distancia de 6 metros una de la otra y se instalan las cañerías y el bombeador para proveer de agua a la Parada.

 

Se aprueba el presupuesto del contratista D. Alberto Merlino para realizar las estructuras de hormigón del edificio de la Parada y se dispone la compra de los materiales.

 

En setiembre de 1961 D. Juan Humberto Ismael Beliera y Da. María Portillo de Olivieri, se dirigen por medio de una nota al Sr. Administrador del Ferrocarril Mitre, en la misma ratificaban la donación del terreno de 50 por 700 metros y a su vez hacían saber que la franja de tierra perteneciente a Da. Juana Beliera había sido adquirida por el primero de los nombrados por escritura pasada ante el escribano D. Justo R. Ballester, efectuada en el pueblo de Escobar en fecha 20 de junio de 1960, y por tal motivo tomaba a su cargo el cumplimiento del compromiso contraído oportunamente por la vendedora con el ferrocarril. El 30 de abril de 1962, la empresa procedió a tomar posesión del terreno cuya superficie comprendía 35.000 m2.
 

Una circular impresa en noviembre de 1962, es distribuida entre los vecinos para que concurran a una asamblea prevista para el día 15 de diciembre con la finalidad de renovar la comisión. La misma se efectúa con una numerosa participación de habitantes y de resultas de la votación son confirmados la mayoría de los representantes vecinales, otros, por deserción son reemplazados, quedando compuesta la nueva mesa directiva por las siguientes personas: Presidente Honorario: D. Ezequiel Pablo Beliera. Presidente: Dr. Adolfo Luis Picasso, Vicepresidente: D. Humberto Beliera, Tesorero: D. Pío Cippitelli, Protesorero: D. Horacio Russo, Secretario: Ing. D. David Levín, Prosecretario: D. Pedro Nieto, Secretario de Actas: D. Francisco Serra`, Vocales: D. Carmelo Guerra, D. Claudio Permarini, D. Samuel F. Gurfinkel, D. José de Melo, D. Juan Wyss, D. Andrés Koslab, D. Antonio Brunetti y D. L. Flint. Revisores de Cuentas: D. Luis Zanardi y D. Pedro Capello. Comisión de Fiestas: Da. Carmen C. de Levín, Da. Mercedes F. de Capello y la Srta. Mercedes D. Capello.

En diciembre de 1962 se colocaron los carteles indicadores PARADA KILOMETRO 48 y se corrieron las alambradas para que el ferrocarril pudiera utilizar los terrenos que le habían sido cedidos en donación. A mediados de 1963 al no prosperar las gestiones realizadas ante diversos entes para lograr la provisión de energía eléctrica, derivan la situación a la administración de Ferrocarriles. Días después se autoriza a la comisión a dirigirse a la empresa SEGBA con la finalidad de tramitar en forma directa las conexiones correspondientes para la iluminación de la Parada y la fuerza motriz para extraer agua.

 

Resulta digno destacar la actividad desplegada en todos estos años por los integrantes de la comisión, quienes al margen de su preocupación por dotar ahora de todo lo necesario a la Parada, sin descuidar sus ocupaciones habituales también estaban abocados a lograr la edificación de una escuela, un destacamento policial, la iglesia y otros beneficios para el progreso del lugar.


 

Desde el momento de la habilitación de la Parada mucho tiempo había pasado y se notaba un panorama desalentador en la finalización del proyecto. Este estancamiento producido por falta de recursos, obligó a llamar a los pobladores a un nuevo esfuerzo para terminar la obra emprendida. Los años fueron sucediendo y la comisión vecinal confirmada una vez más con el voto de confianza de los pobladores, organizó rifas, festivales, comidas y otros eventos para proveerse de fondos. Otros ingresos llegaron de la colaboración popular y de las contribuciones personales de los más pudientes. A fines de abril del año 1968 se dio por concluida la obra.                                

                                                              

El edificio quedó construido con las modalidades propias de una estación, de 23 m. de largo por 7,00 m. de ancho. La plataforma de 220 m. de largo por 4,00 m. de ancho, hacia el lado de las vías se levantó un muro de mampostería de 0,45 m. de espesor apoyado sobre bases de hormigón de cascotes y en el cordón superior se colocaron losetas de hormigón premoldeado. Contaba además con los detalles que se enumeran:
 

1) Dependencia de boletería de 4,00 m. por 3,20 m., equipada con toilette de 1,50 m. por 0,90 m., revestido con azulejos celestes y artefactos instalados, para uso exclusivo del personal ferroviario.
 

2) Un refugio para el público de 8,00 m. por 3,20 m., protegido hacia el lado de las vías con superficie vidriada y hacia el lado de la calle con pared de mampostería.
 

3) Cuatro baños para uso público de damas y caballeros, de 3,00 m. por 2,00 cada uno, revestidos con azulejos celestes y equipados con sus artefactos.
 

4) Un depósito de 4,00 m. por 3,20 m., con resguardo para el equipo bombeador que alimentaba un tanque de 1.000 litros.
 

5) Cañerías e instalaciones sanitarias complementarias.
 

La estructura resistente quedó formada por columnas, vigas y losas de hormigón, su cubierta asfáltica y revestida con material de frente. Se la dotó con una moderna iluminación y sobre la plataforma se instalaron seis columnas con focos de vapor a mercurio y todos los alrededores de la Parada fueron adecuadamente urbanizados.





La conveniencia de poner un nombre a la Parada Km. 48, tiene sus anécdotas. Según testimonios de algunos sobrevivientes de la ex comisión vecinal, existía un acuerdo con los representantes de la empresa ferroviaria para llamarla Beliera por ser este el apellido de los antiguos propietarios del sitio donde se erigió la Parada y por ser los descendientes de esta familia los donantes de las tierras para la construcción de las instalaciones ferroviarias y futuras expansiones. Otra denominación que se barajaba era el de "Escuela 24", por ser el hito de su creación y no faltó quien propusiera "Granadero Gelves", relacionando a este soldado mártir de la batalla de San Lorenzo como nacido en el lugar. Lo cierto es que el compromiso de palabra no se cumplió en los hechos y las autoridades de Ferrocarriles Argentinos designadas por el entonces gobierno militar, en fecha 23 de agosto de 1968 el general de brigada D. Tomás José Caballero, vicepresidente en ejercicio de la presidencia de dicho órgano estatal, aprobaba la resolución P. Nº 1932/68, cuyo tenor se trascribe:
 

"Visto el expediente Nº 10.303/58 del registro de la Secretaría del Estado de Transporte por el cual se tramita la resolución D.N.F. Nº 593/60, que autorizó la conversión en Parada del Apeadero Km. 48, en jurisdicción del Ferrocarril General Mitre, y
 

Considerando, que la administración del mencionado Ferrocarril para completar la medida sugiere se le asigne el nombre de "Maquinista Savio". Que el nombre propuesto corresponde a un Maquinista cuya figura es casi leyenda en el ex-ferrocarril Central Argentino, siendo el conductor indiscutible cuando se trataba de correr trenes en que viajaban las más altas personalidades de la época;
 

Que el homenaje con que se desea recordar al Maquinista Savio no sólo es el tributo a un hombre, sino que indirectamente representa el reconocimiento a toda la familia ferroviaria por intermedio de un servidor que el destino señaló para una descollante actuación;
 

Por ello, atento a lo establecido en el artículo 15º inciso a) del Estatuto vigente y las facultades conferidas por el Decreto Nº 27/67

EL PRESIDENTE DE FERROCARRILES ARGENTINOS,
 

RESUELVE:
 

ARTICULO 1º) Designar con el nombre de Maquinista Savio a la actual Parada Km. 48 del Ferrocarril General Mitre, "ad referéndum" de la Secretaría del Estado de Transporte.
 

ARTICULO 2º) Regístrese, comuníquese y archívese. 

 

En un lucido acto realizado el día sábado 24 de agosto de 1968, a las 11:00 horas, quedó oficialmente inaugurada la Parada. La ceremonia fue presidida por el vicepresidente en ejercicio de la presidencia de Ferrocarriles Argentino, general de brigada D. Tomás José Caballero, a quien acompañaba el administrador del Ferrocarril General Mitre, coronel D. Eduardo Rossi, el administrador de Relaciones Públicas e Inteligencia de EFA, Coronel D. Alberto Cáceres, el jefe de Economía y Finanzas del Mitre, Mayor D. Lucio Selva, otros altos funcionarios y jefes de Departamentos y principales servicios de la empresa ferroviaria.
 

Se hallaban presentes, además, el intendente municipal de Escobar, ingeniero D. Alberto Ferrari Marín, el de Pilar, Dr. D. Raúl H. Colombo, el juez de Paz de Escobar, D. Juan Manuel Arcos, el comisario inspector D. Gualberto Angel Rosas, de la Unidad Regional de Policía Nº 3, con asiento en San Martín, el titular de la comisaría de Escobar, y los miembros de la comisión vecinal Pro Parada Kilómetro 48, encabezados por su presidente Dr. D. Adolfo Luis Picasso. También se encontraba D. Luis Jesús Aguirre, ahijado de Francisco Savio.
 


Formaban guardia de honor junto al palco oficial efectivos del Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín", del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Escobar, al mando del comandante D. Edelmiro Oscar Shaanz, y de la Sociedad Bomberos Voluntarios del Pilar, a las órdenes del comandante D. Simón Lemos, todos con uniforme de gala.
 

El arribo de las autoridades se produjo a bordo de un tres especial en el que viajaron también periodistas, fotógrafos y camarógrafos. Fue un tren evocativo conducido por una réplica de la famosa máquina 191 e integrado por la misma formación de coches de época del viejo Ferrocarril Central Argentino, que durante muchísimos años fue tripulado por el Maquinista Francisco Savio.


En primer término, la banda del ejército de la Escuela "General Lemos", bajo la dirección del capitán D. Ramón Falangone, ejecutó el himno nacional, que fue coreado por la concurrencia. Luego se dio lectura a la resolución por la cual se impuso el nombre de "Maquinista Savio"a la Parada Km. 48, y a continuación hizo uso de la palabra el secretario de la comisión vecinal, ingeniero D. David Levín.
 

Seguidamente pronunció un discurso el general de brigada D. Tomás Caballero, cerrando la ceremonia inaugural el cura párroco de Garín, R.P. D. Pedro Alberto Perna, impartió la bendición a las instalaciones de la Parada. El general Caballero y su comitiva efectuaron entonces una visita al edificio.

Una vez finalizada la recorrida, las autoridades e invitados especiales se trasladaron al edificio en construcción de la Escuela Nº 24 del Pilar, dependiente del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires, donde fueron agasajados con un almuerzo.


                            
                         

LAS DIFERENCIAS ENTRE UN APEADERO, PARADA Y ESTACION.

APEADERO: Lugar no atendido por personal y donde los trenes paran a los efectos de bajar y/o subir pasajeros únicamente.
 

PARADA: Es atendida por personal habilitado para el servicio de pasajeros únicamente.

ESTACION: Está habilitada para atender todos los servicios públicos a cargo del ferrocarril, con las restricciones que se indican en determinados casos.
 

Para una mayor interpretación y ante las confusiones que se plantean a menudo respecto al verdadero alcance y a la diferencia entre Parada y Estación, las funciones que cumplen en la práctica son significativas.
 

La Parada cuenta solamente con personal para el expendio de pasajes, en cambio la Estación cumple diversas actividades, Ejemplo: venta de pasajes, despachos y recepción de encomiendas, cargas en general, etc. Es dirigida por un jefe responsable que tiene a cargo un número de auxiliares. Se cuenta con una vivienda sobre el predio de las instalaciones, la cual es habitada por este superior y su residencia es permanente, siendo suplantado ante cualquier eventualidad por el 2º jefe. Es decir que la Parada y la Estación, no expresan similitud alguna en su desenvolvimiento.
 

Clasificar Parada a nivel de Estación, cabe significar que la categorización se halla condicionada a su movimiento en general y se ajusta a normas preestablecidas pro la empresa ferroviaria, por consecuencia de haber reunido en este caso la Parada, los requisitos mínimos.
 

En esto último vale una pregunta, ¿cuáles son estos requisitos?, Tengamos en cuenta primero que el concepto antes explicado viene de muchos años atrás y si nos referimos a la función que cumple en la actualidad el ferrocarril, su movimiento en general, hoy día que las cargas por este ramal han desaparecido, su circulación se limita solamente al traslado de pasajeros. En este caso, si aplicamos la acepción del manual de interpretaciones, tendremos que la Parada Maquinista Savio, supera en cantidad de expendio de boletos al resto de las estaciones del trayecto suburbano Victoria-Capilla del Señor. Para demostrar esta aseveración y para ajustarnos un poco más al reglamento, hemos tomado una estadística diaria, confeccionada en el mes de julio del año 1987 por la ex oficina Control Entradas del Ferrocarril Mitre, la cual contempla cifras oficiales, excluyendo las reales, que serían la suma por la evasión de pasajes.


                                 BOLETOS VENDIDOS - CANTIDADES *
                                         * Viajes de ida o ida y vuelta.

Han pasado muchos años y este planteo de poco sirve en el presente, donde otros medios de transporte han suplido la ineficacia del ferrocarril, que tiende a desaparecer de este ramal.



Al crearse el partido de Escobar en 1959, se modificó el territorio que hasta ese entonces poseía el partido del Pilar, dividiendo la jurisdicción que tenía la localidad de Garín, separando una parte de la población afincada en el Kilómetro 48 y sometiéndola bajo la competencia de dos municipios distintos. En la nueva conformación quedó para el ámbito de Escobar la Parada ferroviaria Maquinista Savio, en tanto la Escuela Nº 24 y parte del núcleo principal de habitantes instalado en adyacencias del ferrocarril, pasaron a depender del Pilar.


Ello llevó a una protesta de muy antiguos pobladores que llegó hasta el seno del gobierno provincial y los reclamos suficientemente fundados no tuvieron la consideración esperada, predominando los alcances y determinación de la Ley Nº 6.068 por la cual se creaba el partido de Escobar.
 

El ferrocarril fue sin lugar a dudas quien despertó el desarrollo habitacional del Kilómetro 48, que hasta mediados del siglo pasado era considerada una zona ganadera. Los extensos campos en poder de un puñado de propietarios fueron el interés de las compañías inmobiliarias y conseguido el propósito adquirieron grandes fracciones de estos terrenos que una vez divididos en parcelas fueron vendidos a los interesados.
 

Gran parte de los compradores eran familias provenientes del interior del país, que buscando nuevos horizontes e inspirados por una situación económica y laboral que le brindaba el lugar, por estar cerca de un elevado número de establecimientos industriales, decidieron radicarse y formar un nuevo hogar. 

Y así creció en pocos años con mucho auge una gran masa de pobladores, en su mayoría de condición humilde, que mezclados con los anteriores y los residentes más pudientes emprendieron la tarea que los llevaría paulatinamente al progreso. Alcanzado este objetivo comenzaron a exigir de las autoridades locales su propia dependencia.

                                                                                         

Sus planteos fueron escuchados y el 5 de junio de 1974, con la firma del presidente del Honorable Concejo Deliberante de Escobar, D. Fernando Argentino Valle, se sancionó la ordenanza Nº 81 por la cual se creaba la localidad de Maquinista Savio con delegación propia, reconociendo por límites del nuevo pueblo la línea que por el Noroeste sigue en su curso el arroyo Escobar; por el Sudoeste los límites con el partido del Pilar; hacia el Sudeste el curso del arroyo Garín y por el Nordeste la calle Pueyrredón [de la localidad vecina de Garín] y la línea imaginaria de su continuación [calleAconcagua].

Ver cuestionamiento a esta ordenanza.
 

En el aspecto geográfico, la localidad de Maquinista Savio se encuentra ubicada a Noroeste de la capital de la ciudad autónoma de Buenos Aires, exactamente 48,376,35 Km., por vía férrea desde Retiro (Línea Mitre) y 54 Km., por Autopista Panamericana (Ruta 9), desde donde se accede a la ruta provincial Nº 26 y de ésta aprox. 3,5 Km., hasta el centro del conglomerado poblacional. Otra entrada por esta misma ruta la tiene por el Acceso Norte que comunica Buenos Aires con Pilar y viceversa.

La localidad de Maquinista Savio está abrazada de este a oeste por los arroyos Garín y Escobar, formando parte de sus límites los afluentes Pinazo y Burgueño que sirven sus aguas en el Escobar. La extensión entre estos cauces es variable por la forma irregular de sus itinerarios y alcanza en determinados puntos una longitud de aprox. 3.500 m.


 

El radio de su competencia se complementa de Sur a Norte, arrancando desde el límite con el partido del Pilar, calle Pedro Nieto y su continuación avenida Patricios hasta la calle Aconcagua y su prolongación Rivadavia, que es el fin de su región y comprende unos 1,800 m. La superficie total, siempre en forma aproximada, llega a los 6.300 m2, divididos en cuatro secciones catastrales identificadas con las letras, S - BB - AA - N, correspondientes a la Circunscripción IX, con sus respectivas manzanas loteadas y parcelas rurales.



Maquinista Savio ha heredado y conserva en sus entrañas la "Isla de Escobar" referencia utilizada en 1580 por Juan de Garay, en momentos de hacer merced de las tierras de estancia a Alonso de Escobar, cuyo punto de arranque, después mojón principal, era utilizado por los pilotos agrimensores para realizar las mediciones de los campos. Este hito se hallaba en la barranca del arroyo Escobar, cuya ubicación la daría una línea imaginaria de la calle Colibrí (Barrio "El Jabalí).
 

De más está decir que este sitio, a través de su agraciado y primer propietario de las tierras del lugar, ha transferido su nombre al partido.
 

Mucha Historia y tradición, Maquinista Savio no es un pueblo quedado en el tiempo, cada día que pasa avanza más y obligadamente precisa expandir su territorio, pues el espacio que alberga actualmente le ha quedado chico, sus barrios completos de viviendas y con más de 40.000 moradores pretenden más bienestar y progreso para llegar a ser una gran ciudad, esta es una ansiedad apoyada en méritos y sacrificios, sólo falta que se haga realidad.
 

3.- La ordenanza Nº 81 por la cual se creo la delegación Maquinista Savio, fue promulgada el 5 de junio de 1974 por el Honorable Concejo Deliberante de Escobar, en ese entonces presidido por D. Fernando Argentino Valle, después elegido intendente en los años (1975-1976), (1987-1991) y (1991-1995).
 

Un cuestionamiento a lo dispuesto, fue presentado el 6 de junio de 1988 por el autor de este trabajo dirigido al intendente Valle, dando lugar al expediente Nº 4034-02681. En este recurso se solicitaba una revisión del artículo 2º de la ordenanza por entender que el mismo contenía vicios en su interpretación reglamentaria. Además de, explicando los defectos y proponiendo la intervención del H.C.D. para su modificación.

Mencionamos en primer lugar los límites de la jurisdicción, según se desprende del artículo en cuestión y los identificamos con las letras a), b), c) y d); mencionado en cada uno de estos lindes las observaciones comprobadas y correcciones propuestas:
 

a) Por el Noroeste la línea que sigue en su curso el arroyo Escobar.
 

Es bien sabido que el arroyo Escobar o la cañada del mismo nombre como se la llamaba antiguamente, se sirve en su cauce natural por la confluencia de los arroyos Pinazo y Burgueño. Primitivamente se lo denominaba a todo su trayecto arroyo Escobar; tal es el caso de uno de sus afluentes, el arroyo Pinazo el cual es su continuación y en su terminación recorre parte del actual territorio de Maquinista Savio y lo separa en ese límite de la localidad de Matheu y del partido del Pilar. Del mismo modo cabe una rectificación en caso de haberse tomado como límite el afluente Burgueño.
 

b) Por el Sudoeste los límites con el Partido del Pilar.
 

Los límites con el partido del Pilar se hallan comprendidos por el arroyo Pinazo, vías del ferrocarril B. Mitre (hoy TBA), calle Pedro Nieto y su continuación Florencio Sánchez hasta dar con el arroyo Garín.
 

c) Hacia el Sudeste el curso del arroyo Garín.
 

No se presentan objeciones.

d) Por el Nordeste la calle Pueyrredón y la línea imaginaria de su continuación.
 

Aquí es donde se presenta una cuestión de vital importancia, dado que se aprecia una falla en la referencia utilizada.

Si tenemos en cuenta la época cuando fue tratada y promulgada la ordenanza, Maquinista Savio recién se desprendía del dominio de Garín y no contaba aún con nombres en sus calles debido a existir muchas parcelas de tierras sin poblar. Ello dio lugar a guiarse por la línea imaginaria de la calle Pueyrredón, de la localidad de Garín, para fijar su límite con Maschwitz, trazado éste, cuyo rumbo impreciso al atravesar el arroyo Garín llega a la altura de la calle Aconcagua, del Barrio Alta Vista, y continua hasta el arroyo Escobar por la traza que hace la calle Rivadavia, del barrio Lomas de Savio.

En cambio los planos catastrales obrantes en la Municipalidad de Escobar y los distribuidos en la zona de Maquinista Savio por la delegación respectiva, marcan como límite la calle San Martín (hoy Flint), situación que difiere con lo expresado en la ordenanza, esta arteria no tiene continuación y antes de tocar el arroyo Garín hace una especie de martillo hasta la altura de la calle Aconquija y su curso empalma con la calle Gabriela Mistral, o Cabildo, de Garín.
 

Pese haberse requerido, el expediente nunca llegó a tratamiento del H.C.D., y por medio del Secretario de Gobierno, Dr. Manuel Merediz, se informó que la Secretaría de Obras y Servicios Públicos había considerado como válidos los límites fijados en la ordenanza Nº 81/74, ratificando la calle Aconcagua como continuación de la calle Pueyrredón, destinando lo actuado al archivo. Pasaron 18 años y este cuestionamiento sigue siendo una realidad, pues los motivos expuestos en esa oportunidad aún siguen vigentes.


            ORDENANZA CREACION DELEGACION MUNICIPAL MAQUINISTA SAVIO
                                    

     ORDENANZA Y DECRETO CREACION ESCUDO MUNICIPAL DE MAQUINISTA SAVIO





ASOCIACION AMIGOS DEL RAMAL VICTORIA - PERGAMINO
ARVP - VIDEO INSTITUCIONAL

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APARTADO DEDICADO A LOS LADRONES DE FOTOS

Los “ladrones de fotos”, como los nombrados más abajo, no se conforman con descargarlas, las utilizan sin permiso, no mencionan de donde las obtuvieron y las publican como propias. 



                              

Denunciados: 

Juan José Esposito - Facebook Pilar en el Recuerdo.


                                                          
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                                                                                  continúa PARTE III.-

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